Marie Lise Labonte con la colaboración de Jérome Angey

Colección : Otros espacios

Número : 200
Consejos para aprender a acompañar su propia alma

Cómo ayudar al alma en las travesías de la vida hasta llegar al momento de la última transición.

Texto de contraportada
Toda vida, toda historia personal, es una travesía. Y durante la experiencia de cualquier travesía hay movimientos y transiciones.
La primera transición es el momento de nuestro nacimiento terrestre, de nuestra entrada dentro del ciclo de la encarnación ; la última es nuestra salida del envoltorio físico y el acceso a otros planos de conciencia.
Estas transiciones son llamadas de dimensiones elevadas de nuestra alma deseosa de evolucionar. Nos incitan a evolucionar, a reencontrar un impulso vital que modifique nuestra visión de las cosas para superar los esquemas que nos limitan.
Estas travesías iniciáticas de un estado de conciencia a otro nos empujan a soltarnos para vivir plenamente la vida y prepararnos para « a otra vida ».
En esta obra el lector encontrará consejos para aprender a acompañar su propia alma así como las de sus seres queridos hasta el momento de la última transición.

alarmas
Título OriginalAccompagnement d’âme
GéneroFicción o narrativa
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Publicado
21/01/2010

ISBN
978-84-9254-505-6
EAN
9788492545056

Páginas
200 pgs.

ALMAS3

 

EL ACOMPAÑAMIENTO DE ALMAS

El acompañamiento de almas- Edition Luciernaga
La energía vital
Habéis venido a la Tierra con una cantidad de energía vital determinada para favorecer vuestra evolución.

Habéis venido al planeta en condición de alma, habéis elegido un tiempo, un habitáculo, y habéis adoptado una forma física para un determinado tiempo lineal.
Os ha sido otorgado un potencial de vida llamado « reserva de vida » ; es vuestro y no se parece en nada al de vuestro vecino. Ese potencial no es comparable, os
pertenece. Se os transmitió para que vuestro ser comparta su esencia en el planeta. ¿Cómo vivís eso ? ¿Sois
consciente de cómo habéis utilizado hasta ahora vuestra
energía ?

¿Habéis dispersado vuestra fuerza vital ? ¿La habéis encerrado ? ¿La habéis retenido ? ¿La habéis dado sin recibir nada a cambio ? ¿La habéis alimentado ? Queremos
que os cuestionéis.

Algunas veces esa reserva de vida se puede regenerar

— si el alma decide prolongar su encarnación más allá del tiempo que le había sido concedido, si decide continuar su encarnación—, vuestra alma puede tener
aún mucho que aportar a algunos seres o al planeta en su conjunto. La prolongación del tiempo de encarnación es una capacidad del alma, y como tal, vuestra alma
puede vivirla.

Las citas fallidas Imaginaros la siguiente escena : tenéis 18 años en el tiempo lineal, esa es la edad de vuestro cuerpo físico ; sin embargo, vuestra alma no tiene esa edad. Vuestro cuerpo físico se ha desarrollado hasta los 18 años, pero
vuestro cuerpo psíquico no ha evolucionado al mismo ritmo y ha alcanzado un desarrollo equivalente a 12 años de experiencia del afecto. Por otra parte, vuestro
cuerpo espiritual ha alcanzado un desarrollo equivalente a 6 años de experiencia. ¿Os lo imagináis ?
Sin juzgar, los planos superiores del alma evalúan, constatan y el alma inicia una evolución.

Imaginaros ahora con 18 años, sintiendo una poderosa llamada del alma para hacer algo, para llevar a cabo una acción, para seguir una intuición profunda que no se
alinea para nada con vuestra personalidad ¿Qué hacer ? Puede que decidáis ignorar la llamada del alma que os hace vivir momentos de alegría, de éxtasis y de tristeza.
El empuje del alma abre vuestros centros de energía y estimula una fuerza vital que está siendo negada.

La personalidad, que tiene 12 años de edad afectiva y aún no ha alcanzado su madurez rechaza el impulso, se siente insegura, tiene miedo, teme defraudar…
En este ejemplo, la fuerza espiritual no es suficientemente madura para que la personalidad pueda apoyarse en la experiencia de su divinidad, y por eso mismo
la personalidad que vive el retraso afectivo frena el impulso del alma.

Sentía que aún no es el momento y volvéis a citaros con vuestra alma a los 30 años.
Durante ese tiempo las energías removidas por los sistemas energéticos y enterradas en los sistemas del cuerpo y en el capullo de luz se acumulan. El alma se
retira, se mantiene a la espera. Los acontecimientos vitales se suceden : a los 30 años llega un hijo y de nuevo el alma os requiere en busca de un alineamiento, perodecís : « ¡No, ahora no, espera a los 40 años ! ».

Mientras tanto la personalidad se puede haber realizado, pero ¿qué sucede con el alma ? ¿Qué sucede con
el propósito planetario ? ¿Qué sucede con la entrega de
vuestro ser ? Dejemos que estas preguntas vayan siguiendo su camino en vuestro espíritu.
Sigamos con la escena : a los 38 años el alma vuelve a requeriros, invitando a las células de vuestra envoltura
física a alinearse con el plan divino y a vuestra personalidad a alinearse con las cualidades vibratorias de
vuestra esencia divina, y no con las cualidades vibratorias
de la personalidad tales como el deseo, la envidia,
el ansia de poder o la codicia. Pero volvéis a atrasar la

cita porque consideráis que vuestros hijos no están listos
y que vuestra pareja no aceptaría que sonriáis a
vuestra alma, y otras mil razones externas para satisfacer
solamente la realización de la personalidad. Os
mantenéis en una especie de coma, negándoos a ver y a

ampliar vuestra consciencia. Entonces recibís un signo
del Universo, un accidente, un acontecimiento inesperado
que como un « ladrillo » os cae de repente en la
cabeza despertándoos. Recibís un empujón, tropeáis,

os caéis y os levantáis de nuevo. Quizá esa experiencia
os aporte algún cambio, un cuestionamiento interno,
una visión, ¿no ? Contempláis el cielo, conversáis con
Dios o con vuestro maestro interior y os preguntáis :
« ¿Por qué yo, qué quieres de mí ? ».

Ves el polvo y los residuos que se han ido acumulando
a lo largo de la vida, y decides hacer una limpieza,
actuar sobre ti mismo. Entonces todos los seres que te
rodean te preguntan : « ¿Qué te pasa, qué sucede ? ».

« Cuanto más evoluciones en el tiempo lineal, cuanto
menos te escuches a ti mismo, más tu alma te interpelará
para que te alinees con ella y con su propósito
planetario ».
Atención a la hora de juzgar, debes ser consciente
de que en todo momento el poder del alma es tan
grande que puede transmutar las fases transitorias que
aún no han sido vividas y que se han ido acumulado
como materia de « cita » supuestamente fallida.
Dimensiones y planos de consciencia terrestre
Las dimensiones son niveles vibratorios y de consciencia.
Siete son las dimensiones que pertenecen a la Tierra
y varias más al más allá. Son planos de consciencia habitados,
vedlos como los distintos pisos de un edificio.

Durante la encarnación el alma puede verse atrapada
en ciertas dimensiones vibratorias y entrar en una
especie de coma terrestre, incapaz de ver más allá de sus
dimensiones. Ese estado de letargo, de no-atención, de

no-consciencia y de no-despertar está directamente relacionado
con tres dimensiones terrestres.
Algunas dimensiones densas mantienen a los seres
encarnados, atraídos por el magma terrestre. Se producen

catástrofes planetarias, muertes en masa, atentados
terroristas que generan miedo. Las almas encarnadas se
vuelven cada vez más conscientes de que la muerte puede
llegar en cualquier momento, ¿verdad ? La muerte ya
no sólo está en la guerra, sino en la misma vida cotidiana,
al salir de casa.
Muchas almas encarnadas se alimentan de miedo y
terror, algo pretendido por las vibraciones y las dimensiones
más densas del planeta, porque el miedo le impide
al alma vivir bien su transición, y así alimenta una
serie de planos de consciencia que se van perpetuando
en el planeta.

Que se produzca una regresión y los humanos que
sigan en la Tierra alimenten el miedo y el terror no es la
opción que le resulta más cómoda al planeta, « por eso,
el antídoto contra el miedo es el amor ».
Ahora permitidnos presentaros las dimensiones terrestres.
Las vibraciones de la primera y la segunda dimensión
son densas y alimentan el miedo. Las almas de la
cuarta, la quinta y la sexta dimensión alimentan el amor.

*Las almas que están en la tercera dimensión tienen
la posibilidad de actuar : ¿me voy a despertar ? ¿Voy a
decidir vivir y morir en el miedo o en el amor ? « Alimentar
el miedo o alimentar el amor. El alma puede
elegir, vosotros podéis elegir ».

« La primera dimensión » tiene una vibración densa. En
los planos de consciencia de la primera y de la segunda
dimensión se hallan los mayores sufrimientos terrestres
y los grandes movimientos de destrucción. Se podría
decir que esas dos dimensiones contienen los aspectos
más oscuros del planeta y de las almas que optan por
evolucionar en su seno.

Las almas se encarnan y se dejan llevar por esas formas
de atracción terrestre. Se dejan seducir por la tentación
del poder. En la primera dimensión habita el deseo
de dominio sobre los demás, de hacerse con el poder
sembrando el miedo y el terror. En esa dimensión se
encuentran algunos de los seres encarnados que « mueven
los hilos » del poder y que pueden influir sobre
ciertos gobiernos del planeta.
En « la segunda dimensión » se encuentran las almas
atraídas por el afán de riqueza, poder y notoriedad.
Esos seres están bajo la influencia de los seres de la primera
dimensión. No son ellos los que mueven los hilos,
se dejan llevar y actúan por impulsos.
En « la tercera dimensión » las almas están sumamente
conectadas con el sufrimiento, con el malestar personal
y ajeno. Experimentan resentimiento y culpa, sentimientos
que las mantienen en un estado de no-despertar
y de no-reconocimiento de su naturaleza divina.
Esas almas viven tentadas por la riqueza y el poder,
pero reconocen que existe algo más. Son almas que viven
en una especie de « coma terrestre » : están cómodas,
no se cuestionan, siguen los movimientos de los demás
en la Tierra, como autómatas. Ocurren cosas, se acti-

van, reaccionan y luego se duermen. A veces a alguna
de esas almas le cae un « ladrillo » en la cabeza y se despierta,
entonces se pregunta : ¿Quién soy ? ¿Adónde
voy ? ¿Cuál es el sentido de mi encarnación ? ¿Acaso me
paso la vida repitiendo comportamientos ? ¿Voy a pasarme
toda la vida dejándome llevar por la ira ? ¿Tener
tres coches me aporta realmente algún tipo de seguridad ?
A veces llegan una enfermedad, un accidente o la
proximidad de la muerte y entonces esas almas se abren,
descubriendo por revelación que existen otras dimensiones
de consciencia.
En « la cuarta, la quinta y la sexta dimensión » están las
almas encarnadas que han elegido atreverse a ser diferentes
y que actúan en un movimiento de consciencia.
« La cuarta dimensión » corresponde a un cierto
despertar de la consciencia, a un « nacimiento psicológico
». El alma y la personalidad se cuestionan. En lugar
de acusar a los demás, el alma toma consciencia de sus
propias acciones y se hace responsable de su propia
vida. Nos hallamos ante un nacimiento psíquico : el
alma se ocupa de su herida de encarnación, reconoce
que existen energías distintas a las suyas, reconoce que
puede ayudarse a sí misma y ayudar en la evolución
planetaria.
En « la quinta dimensión » el alma vive un « nacimiento
espiritual ». La personalidad es cada vez más
transparente y el alma lleva a cabo su propósito sin
cuestionarse, es y vive en su propósito. Todo lo que
necesita para cumplirlo le es dado. Eso no quiere decir
que no tenga obstáculos que superar, sin embargo no
hay tantos apegos y hay una consciencia de cuál es « la
finalidad del obstáculo ». El alma sigue evolucionando.

« La sexta dimensión » es la « dimensión de los maestros
» del planeta. Esas almas, que siguen encarnadas,
viven en la iluminación y en la autorrealización. Han
cumplido y se han realizado a sí mismas. Se mantienen
en la encarnación terrestre únicamente para compartir
y guiar a las almas de la primera, la segunda y la tercera
dimensión a elevarse.

La « séptima dimensión » es una dimensión terrestre habitada
por los « maestros ascendidos ». Esos maestros
actúan continuamente para ayudar a la humanidad.
Para actuar en determinados niveles vibratorios los
maestros ascendidos adoptan formas humanas. Vienen
a la Tierra para cumplir ciertas misiones, vienen y van.

¿Acaso no es maravilloso ? No están en un despliegue
en la Tierra como lo están los maestros de la sexta dimensión,
pueden pasar completamente desapercibidos.
Sin embargo actúan, son inmortales.